Comer en casa 

16 agosto, 2019 | | Comentarios desactivados en Comer en casa 

“Por un día que te pases un poco no significa nada”. Mi madre es toda positividad. Siempre que vuelvo a pasar unos días a casa todo se repite: las mismas conversaciones, los mismos consejos… y la misma (y deliciosa) comida. Sería un poco exagerado decir que solo vuelvo a casa para comer decente, pero se acerca a la realidad. Debería vivir tres veces para cocinar como mi madre. Aunque pensándolo bien, si lograra tener su habilidad tal vez no entraría por las puertas…

Mi madre está especializada en repostería asturiana entre otras sabrosuras. Uno de sus platos estrellas es el frixuelo, una especie de crepe mojado y dulce que me vuelve loco. Teóricamente es típico de carnaval. Cuando yo aun vivía en casa de mis padres, se solía hacer por esas fechas, pero ahora mi madre siempre se ofrece a hacerme unos frixuelos para el postre… 

En realidad, por su contenido energético, unos frixuelos ya son una comida en sí misma. Si uno se come unos frixuelos después de una fabada, por ejemplo, es como comer dos veces. Pues eso es lo que hago en casa de mis padres cuando voy… No falla, es volver a casa, pasar por la báscula y comprobar con una media sonrisa que he engordado un kilo. Y me río porque, aunque trato de evitarlo, ¿quién se puede resistir a mi madre con sus frixuelos? 

Pero no es la única delicia de la reposteria asturiana que hace mi madre, claro. También domina el arroz con leche, la tarta de la abuela o la tarta gijonesa. Esta última es otro postre que me tiene mareado. El problema es que lleva bastante más tiempo que los frixuelos y es un poco más complejo. Pero si yo insinúo que me apetece, mi madre se pone manos a la obra. 

La última vez que estuve en casa decidió enseñarme a hacer frixuelos. En realidad, es fácil, pero yo le seguí la corriente. Mientras ella me explicaba los pasos, yo trataba de olvidarlo todo: ¡como para ponerme a hacer frixuelos todo el año! Cuando mi hijo sea un poco más mayor, que se lo enseñe a él, que espero no sea tan goloso como yo, y así se mantiene viva la receta. 



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